En conmemoración con el Día
Mundial de la Salud que tuvo lugar el pasado martes 7 de abril queremos
destacar algunas de las enfermedades que más nos llaman la atención y que tienen una gran importancia en el Tercer
Mundo debido a la falta de recursos y medicamentos para tratarlas. Entre ellas se encuentran: la malaria, el Chagas, la tuberculosis o el VIH entre otras.
En el mundo cada 30
segundos un niño muere de malaria.
Aproximadamente la mitad de la población mundial se encuentra en riesgo de
contraer esta enfermedad; sobre todo aquellos que viven en países no
desarrollados. La malaria o paludismo se produce por la picadura de un mosquito
infectado con el parásito Plasmodium.
Esta enfermedad provoca
altas fiebres, dolores articulares y de cabeza y en casos severos convulsiones
y estado de coma. Si no se trata a tiempo la enfermedad puede complicarse y
causar la muerte. En la actualidad uno de los tratamientos más efectivos son
las terapias combinadas con artemisina que actúan rápidamente y eliminan el
parásito en sangre de manera efectiva.
La enfermedad del Chagas provoca alrededor de 12.500 muertes anuales.
Se estima que entre 8 y 10 millones de personas la padecen en el mundo. Muchos
de ellos sufren la enfermedad pero la ignoran y fallecen sin saber la causa. Al
igual que la malaria, se produce por la picadura de un insecto; en este caso
del que transmite el parásito
Trypanosoma cruzi. Si tras la picadura la persona se rascase el parásito
pasaría al flujo sanguíneo. También es posible contraerlo por las transfusiones
de sangre de madres a hijos en el embarazo, trasplantes de órganos o ingesta de
alimentos contaminados. Son pocos los casos en que el Chagas provoca la muerte
inmediata, sin embargo los afectados pueden desarrollar infecciones cardiacas o
patologías gastrointestinales irreversibles.
Únicamente existen dos
medicamentos para combatir el Chagas, el benznidazol y el nifurtimox. El
primero tiene un único fabricante y su disponibilidad escasea y el segundo se
usa cuando se descarta el primero porque presenta efectos secundarios. Ambos
fármacos, desarrollados hace más de 40 años no están adaptados para mujeres
embarazadas o uso pediátrico. En los casos agudos la tasa de curación alcanza
casi el 100% pero en los casos crónicos el tratamiento es menos eficaz.
Una tercera parte de la
población mundial se encuentra infectada por la tuberculosis. Cada año nueve millones desarrollan la enfermedad y
1,7 millones mueren víctimas de ella. El 95% de ellos se encuentran en países
subdesarrollados.
La tuberculosis se transmite por el aire, aunque solo
una de cada diez personas infectadas la desarrolla activamente. Estas
infecciones pueden activarse si las defensas se debilitan. La enfermedad se caracteriza
por la falta de aliento y los dolores pectorales, también afecta a los nódulos
linfáticos, la espina dorsal o los huesos. Si no se trata la enfermedad cada
persona infectada infectará de 10 a 15 personas anualmente.
Los medicamentos para curar
la tuberculosis datan de los años 40 y su tratamiento dura 6 meses si no hay
complicaciones. La tuberculosis multirresistente presenta resistencias a los
antibióticos más potentes. No es imposible de curar pero tiene efectos
secundarios y el tratamiento dura al menos 2 años. La tuberculosis
extremadamente resistente es imposible de tratar hoy en día.
Otra de las enfermedades
más preocupantes que afectan a países del Tercer Mundo es el sida. Esta enfermedad es causada por el
Virus de Inmunodeficencia Humana (VIH) que se puede transmitir mediante tres
vías: sexual, sanguínea o materno-infantil. Generalmente no aparecen los
síntomas durante mucho tiempo (de 3 a 10 años de media), sin embargo, el virus
va debilitando el sistema inmunológico lentamente. Cuando éste se ha
deteriorado es más susceptible de contraer enfermedades, especialmente
infecciones y tumores.
“Existen dos tipos de
virus: el VIH-1 es el tipo más común en España y el VIH-2 se localiza
principalmente en África occidental y generalmente produce una variante más
leve de la enfermedad”.
Los medicamentos antirretrovirales
tienen gran eficacia ya que retrasan la infección por VIH y aumentan la
supervivencia de los pacientes. Actualmente, no se llega a eliminar el virus
del cuerpo, pero estos medicamentos prolongan la vida y la salud mediante la
reducción de los efectos adversos del VIH en el sistema inmunitario.
Cabe destacar que de los
36,1 millones de personas que padecen VIH, el 95% viven en países del Tercer
Mundo donde las personas tienen más dificultades para acceder a información,
métodos anticonceptivos y los medicamentos necesarios.
Además de estas
enfermedades, existen otras como enfermedades
diarreicas o de las vías
respiratorias bajas cuyo tratamiento en un país desarrollado es fácil y rápido
de conseguir. Sin embargo, en países subdesarrollados suponen una mayor
dificultad provocando en numerosas ocasiones la muerte. Otras más comunes son la hepatitis, el sarampión y la meningitis
las cuales tienen vacuna para los niños que viven en países desarrollados
mostrando una vez más la diferencia con el resto de niños de países
tercermundistas. (El Confidencial, 2014)
La enfermedad del sueño y el dengue
también se encuentran provocadas por la picadura de la mosca tsé-tsé y el
mosquito de la especie Aedes respectivamente. Ninguna de estas enfermedades
tiene cura y el tratamiento de los síntomas produce graves efectos secundarios
además de ser necesario la constante revisión médica. (El Confidencial, 2014).
Por último, no queremos
dejar de mencionar la enfermedad del
ébola que en los últimos meses ha tenido una gran expansión debido al nuevo
brote desarrollado a partir del mes de marzo del 2014.
Algunos de los retos que se
plantean para ampliar el acceso a medicamentos en los países del Tercer Mundo
son: hacer llegar las pruebas diagnósticas para detectar a tiempo las
enfermedades, fortalecer los aprovisionamientos de medicamentos y la
financiación de los mismos para no interrumpir los tratamientos. Reducir el
coste de los medicamentos o desarrollar curas para enfermedades que aún no se
han tratado podrían ser otras alternativas.
Como afirma la organización
Médicos Sin Fronteras (MSF) “Lo único capaz de salvar a un ser humano, es otro ser
humano”. Por ello queremos hacer un llamamiento a la población mundial para hacer
reflexionar sobre el alcance y la responsabilidad que todos tenemos para
mejorar la calidad de vida y la salud de las personas que están pasando por esa
situación. Deberíamos sentirnos realmente afortunados de poder recibir
medicamentos a tiempo, información constante y centros de salud u hospitales
donde poder acudir si enfermamos.
Bibliografía
El Confidencial. (2014).
Recuperado el 11 de abril de 2015, de
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-08-08/las-diez-enfermedades-contagiosas-que-causan-mas-muertes-y-no-esta-el-ebola_173590/
